Como quitar la angustia

En muchas ocasiones nos podemos encontrar con un problema de angustia, una sensación que nos lleva a sentirnos mal en nuestro interior y que, en función de su gravedad puede llegar a tener una importante incidencia sobre nuestro día a día.

Antes de aprender a saber como quitar la angustia es importante aprender a distinguirla de la ansiedad, con la que habitualmente se confunde, y es que aunque son términos interrelacionados entre sí, deben diferenciarse para así poder actuar en consecuencia y poder trabajar con las herramientas apropiadas para acabar con la angustia

Para diferenciarlos, debes saber que la ansiedad tiene su origen en un estímulo en particular, mientras que la angustia aparece sin necesidad de ese estímulo. De hecho, cuando esta última aparece en la vida de una persona, la percepción del problema es mucho menos visible y evidente que si se padece ansiedad. Además, otra diferencia se encuentra en su mecanismo, ya que mientras que na ansiedad es un mecanismo adaptativo que puede darse en seres humanos pero también en animales, en el caso de la angustia tan solo afecta a los primeros.

Cuando una persona sufre un problema de angustia, esto puede hacer que haga que se bloquee, paralice o inmovilice ante determinadas situaciones y circunstancias, por lo que es importante que la persona que pueda sufrirla y quiera aprender a como quitar la angustia, opte por tener una actitud activa que le permita enfrentarse a ella en las mejores condiciones.

Síntomas de la angustia

Un problema de angustia puede presentarse con diferentes síntomas, algunos de ellos físicos y otros de carácter psicológico.

Algunos síntomas habituales que sienten aquellas personas que padecen de angustia son: dolor y/o molestias torácicas; sensación de asfixia; temblores o agitación; sudoración; sensación de falta de aire o ahogo; palpitaciones o aceleración de la frecuencia cardiaca; parestesias o entumecimiento; náuseas, diarrea o dolor de estómago; escalofríos o sofocos; miedo a perder el control o volverse loco; sentimientos de irrealidad; miedo a morir; mareo, inestabilidad o desmayos…

La persona afectada puede presentar alguno o varios de estos síntomas, teniendo en cuenta que muchas personas que padecen un trastorno de angustia, también presentan síntomas de depresión.

La frecuencia de las crisis de angustia pueden variar notablemente en algunas personas, que las padecen a diario o semanalmente durante meses, mientras que otras personas sufren varias crisis diarias y otras que pueden pasar meses sin tener síntomas.

El diagnóstico de un problema de angustia debe ser llevada a cabo por parte de un médico en base a una serie de criterios, y puede apreciarse tanto por una preocupación persistente ante posibles nuevas crisis de angustia y sus consecuencias y los cambios en el comportamiento debido a las crisis de angustia.

Consejos para tratar la angustia

Si quieres saber como quitar la angustia que sientes de una vez por todas, a continuación te daremos algunos puntos que son clave para así poder tratar este problema que afecta a una gran cantidad de personas.

Reconocimiento y aceptación

El primer paso para poder tratar la angustia y eliminarla es reconocerla y aceptarla. Es importante que se ponga nombre a esa emoción que se está sintiendo y experimentado y no se afronte de una forma negativa. Aunque es habitual tratar de obviar emociones que son desagradables para nosotros, debe tratar de aceptarse para así poder afrontarla en las mejores condiciones.

No asocies la angustia a premoniciones

Las emociones que son desagradables para una persona y los pensamientos que pueden llegar a estar relacionadas con ellas, pueden convertirse en mensajes que nos indican que van a llegar episodios negativos a nuestra vida. Debemos tratar de dejar de lado esos pensamientos y sensaciones y diferenciar esa angustia para que no pensemos que se tratan de mensajes premonitorios sobre nuestro futuro y etapas malas que nos va a tocar vivir.

Reduce tu nivel de autoexigencia

El ser una persona autoexigente puede ser muy positivo siempre y cuando no llegue a ser algo obsesivo, ya que si una persona no se permite fallar y busca siempre conseguir todo a un máximo nivel, esto hará que probablemente no pueda ser capaz de obtener la mejor versión de ellos mismos. No es malo equivocarse ni no ser siempre la mejor versión de uno mismo, ya que esto hará que nos permita desarrollarnos como personas.

Responsabilidad

Cuando se experimentan estados de angustia demasiado elevados, esto nos puede llevar a elegir el dejar de tomar decisiones por uno mismo y, por tanto, eludir responsabilidades. Por ello se debe tratar de evitar el tener que hacer frente a posibles fracasos y tener responsabilidad, buscando evitar que la angustia pueda controlar nuestra vida.

Técnicas para manejar la angustia

Es habitual que para una persona sea complicado trabajar para cambiar un hábito, y por tanto para saber como quitar la angustia, por lo que es necesario hacer uso de diferentes técnicas para mejorar la angustia, existiendo diferentes opciones para trabajar esos pensamientos, como son las siguientes:

Reconocer y aceptar la angustia; detectar los pensamientos que son los que provocan la existencia de esta angustia; analizar la veracidad de la angustia; tratar de detener esos pensamientos; tratar de distraerse haciendo actividades que nos gusten o pensando en otras cosas; tratar de relajarse, hacer ejercicio, etcétera.

Teniendo en cuenta todos los puntos que hemos mencionado en este artículo podrás saber como quitar la angustia, teniendo claro que en algunos casos es necesario acudir a la consulta de un profesional que se encargue de evaluar tu caso en particular y comenzar a tratar el problema en cuestión, proporcionando las herramientas y técnicas necesarias para poder afrontar el tratamiento y la superación del problema en las mejores condiciones.

La angustia es un problema que afecta a muchas más personas de lo que pueda parecer, ya que es algo completamente normal y un sentimiento por el que prácticamente toda persona pasa por algún momento de su vida, aunque obviamente en algunas personas se padece con mayor frecuencia que en otras, ya que todo depende de diferentes factores y las diferentes circunstancias y situaciones a las que tengan que hacer frente en su vida diaria.

 

Valora este artículo

Dejar un comentario